2 de junio de 2009

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El experimento Rosenhan





El otro día viendo este capítulo de los Simpsons que hemos visto todos mil veces, recordé el experimento Rosenhan que he leido hace poco en un libro y que lógicamente me remitó también a la magnífica, "Alguien voló sobre el nido del cuco"

Un día, en 1972, al doctor Rosenhan decidió poner en marcha su experimento.

Convocó a ocho de sus amigos, y les pidió que le prestasen para su experimiento un mes de sus vidas. Una vez explicado lo que se proponía llevar a cabo todos ellos decidieron ayudarlo, y estar a su disposicion un mes. La primera semana del experimimento fue dedicada a desaliñar a todos sus amigos; ninguno se afeitó, depiló, duchó...etc. La segunda todos se vistieron con ropa muy usada, vieja o ajada. y se dirigieron, cada uno de ellos por separado haica un hospital psiquiátrico diferente con servicio de urgencias. Cada uno de ellos totalmente diferente a los demás, públicos, privados, religiosos, laico, lujosos, de barrio...., repartidos a lo largo de EE.UU.

Cuando fueron atendidos solo debían mentir en su nombre y en su residencia. El resto de datos que proporcionaron eran todos y cada uno de ellos verídicos. Por fin, en todos los casos, en todos los hospitales, el médico les hacía la pregunta crucial.

    -¿Por qué está usted aquí, señor?

    -Oigo voces -respondían todos.

    -¿Voces? ¿Y qué dicen?-

    -¡Zas! -respondieron todos.

Rosenhan estaba convencido de que la psiquiatría arrastraba graves problemas . Durante aquellos años, hablar de psiquiatría era casi sinónimo de hablar de psicoanálisis. Y éste tiene más de filosofía -siendo amables- que de ciencia. Licenciado en psicología y en derecho, Rosenhan se dispuso a preparar un experimento con el que averiguar la fiabilidad de los diagnósticos psiquiátricos: infiltrar un grupo de falsos pacientes. Las instrucciones que dio a sus amigos fueron bien simples. Solo debían mencionar las voces imaginarias en el momento de su ingreso. Inmediatamente después de ingresar, aquellos que ingresaran, debían decir que ya estaban bien. Lo único que tuvieron que ensayar antes del experimento era como esconder pastillas bajo la lengua.

Todos tras las pruebas compartían diagnóstico entre dos enfermedades: esquizofrenia paranoide y psicosis maniacodepresiva. Todos ellos fueron internados. Los psiquiatras explicaron su locura en base a las experiencias personales de cada uno de ellos. En todos los casos, para los médicos que diagnosticaron a los falsos pacientes, sus problemas eran consecuencia de sus experiencias personales. Un único y absurdo síntoma, ¡Zas!, era explicado igual en un grupo de pacientes completamente diferentes.

Una vez ingresados todos los participantes en el experimento se comportaron de forma completamente normal. Dijeron a los médicos que ya estaban bien. Que ya no escuchaban las voces. Eran educados, comían y, en teoría, tomaban su medicación, un montón de pastillas que ocultaban bajo la lengua y luego escupían en el váter. Sin embargo todos permanecieron ingresados una media de 19 días, 7 días el que menos y 52 el que más. Todos fueron dados de alta por “una buena reacción al tratamiento y una remisión de los síntomas


En 1973 Rosenhan publicó un artículo en la revista Science sacando a la luz su experimento y dejando a la psiquiatría en el lugar que imaginamos. Se títulaba “On Being Sane in Insane Places(Estar cuerdo en sitios de locos) y con él, Rosenhan se ganó el desprecio de multitud de psiquiatras.

Un hospital negó la validez científica del experimento y aseguró la completa eficiencia de su servicio de urgencias. Lanzaron un reto a Rosenhan: durante los tres meses siguientes debía enviar uno o más pacientes falsos al hospital y éste se comprometía a detectarlos con facilidad. Sus psiquiatras no erraban en los diagnósticos. Rosenhan recogió el guante. Los resultados no pudieron ser más favorables para el hospital ya que sus psiquiatras detectaron con suma facilidad y sin género de duda a 41 impostores. Sin embargo, Rosenhan no había mandado a nadie... Habría sido interesante contemplar las caras de los psiquiatras cuando conocieron esto, así como saber que fue de los pacientes que, con algún problema grave (alguno habría entre los 41), fueron enviados a casa acusados de farsantes....


Este estudio ha sido desde entonces repetido varias veces con similares conclusiones


Y como me gusta poner algun acanción en las entradas, dejaremos una de Michael Jackson:



Fuentes:

Estudio completo en PDF

Aqui

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