31 de mayo de 2010

6

La cabeza de Haydn: 145 años separada de su cuerpo





Hoy, 31 de mayo, se cumplen 202 años de la muerte de uno de los más grandes genios de la música clásica universal Franz Joseph Haydn, quien justo con Mozart (de quién fue buen amigo) y Beethoven (de quién fue maestro) forman el trío más representativo del clasicismo musical. Haydn nació en la localidad de Rohrau en la actual Austria. Heredó la vocación musical de su padre Matthias, aficionado arpista. Pasó gran parte de su vida como música de cabecera de una poderosa familia real húngara.
Retrato de Haydn en sus últimos años
A Haydn se le consideró en vida un gran revolucionario en la música clásica, hasta su muerte en el 31 de mayo de 1809. A partir de esta fecha a su cráneo le sucedieron cosas realmente curiosas. Inicialmente fue enterrado en el cementerio de Hundstaurm, pero poco después, el administrador de la cárcel, Joahnn Peter, y el secretario del príncipe Esterházy, Carl Rosenbaum sobornando al enterrador lograron exhumar el cadáver para extraerle la cabeza. Estos dos hombres y y muchos de sus colegas seguían al pie de la letra los principios de la doctrina del cráneo (frenología), que dice que todas las habilidades y sentidos, y en concreto el  sentido de la música, de la armonía, reside en la forma del cráneo, por lo que pensaron que en su cabeza podrían encontrar los secretos de una mente tan lúcida para la composición musical.
Estudio frenológico
En 1820 y después de haber realizado varios estudios ya con el cráneo de Haydn sin él saberlo, el príncipe Esterházy, mandó trasladar los restos del compositor a otro cementerio, momento en el que se dieron cuenta atónitos que faltaba el cráneo. Los primeros acusados de tal robo fueron Rosenbaum y Peter, quienes devolvieron un cráneo, pero tras los estudios pertinentes, se descubrió que no era el original. De esta manera, los restos del cuerpo, junto con los de una cabeza que no correspondía fueron trasladados al cementerio de Eisenstadt, donde tomaron sepultura.
Tras la muerte de Rosenbaum en 1828, la cabeza pasó a manos de Peter, quién dejó escrito en su testamento que esta se donara a la Sociedad de Amigos de la Música de Viena. Pero tras la muerte de este último no cesaron los viajes de la cabeza de Haydn, ya que tras la entrega de la viuda de Peter al doctor Halle, uno de los miembros de esta sociedad, este se la vendió al profesor de anatomía patológica Carl Von Rokitansky, quién trabajaba en el Instituto de Anatomía de Viena. Una vez fallecido este doctor, y reclamada la cabeza por parte del instituto anatómico, esta pasó otra vez a manos de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena, ya que los descendientes de Rokitansky, prefirieron devovérsela a sus anteriores dueños. En esta centenaria sociedad estuvo hasta 1954, fecha desde la que reposan, tras 145 años separada junto al resto del cuerpo de Haydn en el mausoleo que se construyó expresamente para este genial compositor. 
Mausoleo de Haydn
Más información 1, 2, 3, 4

6 comentarios:

  1. Esto parece la sección de NIeves Concostina en RNE1....Muy interesante pequeño...

    ResponderEliminar
  2. El cerebro de Einstein también estuvo paseando de un lado a otro después de muerto.

    ResponderEliminar
  3. jaja, a mi también me ha parecido una entrada propia de la Concostrina, de la que soy fan incondicional. Genial!

    ResponderEliminar
  4. Los hay a los que les cuesta sentar la cabeza.

    ResponderEliminar
  5. Vaya cachondeo que se marcaron con la cabeza. Qué morbosos que eran...

    ResponderEliminar
  6. Más que morbo creo que era ese ansía por esa pseudociencia que es la frenología. Y sip, Amtispan, pondré este ejemplo a,los que me digan que a ver cuando asiento la cabeza de una vez...:-P

    tendré que ponerme a escuchar a la tal que parece que tiene cosillas interesantes, ya me enteraré de cuando y donde es.
    Salu6

    ResponderEliminar

El tema está servido. ¿Ayudas a completarlo con tu punto de vista? por favor, intenta no responder como anónimo, será más fácil para los demás hacer referencia a lo que añadas. Gracias