9 de abril de 2010

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El incalculable valor de una fotografía antigua en blanco y negro





Puedo hacer hasta 1024 fotos con la cámara que llevaré de excursión este fin de semana. Ahora está al alcance de todos poder hacer miles y miles de ellas, y al rato borrar las que no nos han salido bien, en las que no nos gustamos, las que sale algo raro en ella, se cuela alguien...etc.  Algunas nos encantan, ya somos pocos los que nos dedicamos a sacarlas en papel y archivarlas en los manoseados álbumes, no es ni mejor ni peor, es simplemente distinto.

De vez en cuando tenemos la suerte de poder ver fotografías de hace muchos años que son especiales para nosotros. Por quién sale, por donde están hechas, por quién las hizo... Las fotografías antiguas, todas ellas en blanco y negro o sepia, muy gastadas, algunas restauradas y otras por desgracia prácticamente invisibles, transmiten, al menos a mí, algo distinto a lo que me transmiten las actuales, quizás sea por esa cercanía a ellas, o por tener en la memoria a quienes salen o el paisaje retratado, pero las fotos en blanco y negro son algo especial.

Imágenes de tiempos pasados que quedaron grabados en un papel, que mantienen ese instante de tiempo aún con sensaciones. Algunas fotos que resistieron el paso de este y nos refrescan la memoria o nos descubren cosas y emociones que no conocimos. Viejas fotos que, como ventana al pasado, nos están invitando a viajar en el tiempo. Fieles amigas de nuestra incontenible nostalgia y añoranza, incluso de aquello que no conocimos.

Todas esas fotos, gracias ahora a los escaner podemos disfrutarlas desde casa. Quizás muchos de nuestros padres y abuelos no tuviesen nunca una cámara, y los que si que disponían de ella ahora pueden compartirlas con todos. Eso es lo que me ha pasado, en casa solo he visto, creo que, dos o tres fotografías antiguas de mis abuelos y eran de carnet. Buceando por Internet, en un foro abierto sobre Guaza de Campos, alguien a quien solo conocía de oídas, que vivió allí hace muchos años, ha decidido compartir muchas de las antiguas fotografías que conservaba. En ellas no reconozco a nadie, intento asimilar rostros de adolescentes, de mayores, con los rostros que he conocido ya envejecidos y algunos lo consigo o quiero conseguirlo, pero e da igual. Me encanta ver esas fotos, esos lugares que he conocido después muy cambiados. Seguramente en esas fotos estén mis tíos, vecinos y hasta a lo mejor mi abuelo o mi padre; ya tendré tiempo de confirmarlo. Pero mientas tanto no puedo dejar de mirar, esas expresiones en las caras, esos ropajes, esas poses, los complementos...etc. Definitivamente, una fotografía en blanco y negro antigua, no transmite lo mismo que un actual.















Todas ellas son de entre 1947 y 1961En la era de Emeterio, en la trilla, en la era de Tomás Docio, en el Cristo, de procesión...momentos capturados que no volverán a repetirse, pero de los que hemos podido aunque sea a través de las fotografías, participar en ellos.

1 comentario:

  1. Entiendo perfectamente el sentimiento del que hablas, y de la magia que poseen esas fotos antiguas, que parecen tesoros, mientras que nosotros podemos hacer y borrar fotos con nuestra cámara digital con una frialdad impresionante.

    Estuve hace poco viendo fotografías de mi ciudad hace 50 ó 40 años, y era impresionante ver los cambios que se había producido. Al igual que tú, estuve viendo qué partes eran cada una e intentaba situarlas en el panorama actual.

    Una de las cosas que también me "fascina" de estas fotos, es que muchas veces sabes que ciertas personas ya no están en este mundo, y quizás es cuando te quedas pensando en la fugacidad de nuestras vidas. Formamos parte de un paisaje durante años para luego desaparecer. No somos nada...

    Un saludo.

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